“La cronología del corazón es indestructible. Amar una imagen es encontrar sin saberlo una metáfora nueva para un ANTIGUO AMOR.”
Bachelard.

El enamoramiento es siempre un reencuentro. Aunque sea una persona desconocida nunca lo es ya que en sus ojos, sus rasgos o su personalidad se evoca muchas veces inconscientemente, un viejo amor.

La ternura de mamá, los ojos del abuelo, la fuerza de papá… algo se evoca en ese encuentro que es un reencuentro.

El tema es poder enamorarse de aquellos rasgos conocidos que nos hacen bien y no aquellos que nos llevan a un lugar de sufrimiento donde se repite un guión. Para eso recurrimos a la conciencia como instrumento de discernimiento.

¿QUE AMAMOS CUANDO AMAMOS?

¿En qué rol nos posicionamos y nos posiciona esa relación?
¿Qué personajes emergen?
¿Cuáles actúo y me identifican y cuales actúo pero siento que no me pertenecen o que no son quien quiero ser?

En la Carta Natal se puede ver qué emerge a la hora de vincularnos en una relación de pareja.

Por ejemplo: La Luna estará relacionada con qué necesito para sentirme seguro o entregarme, así como también mis reacciones emocionales y lo que naturalmente puedo brindarle al otro que “alimento emocional” entrego al otro naturalmente.

Venus por otro lado tendrá que ver con qué me atrae que a veces es distinto a que necesito o que me hace sentir segur@.

Venus en la Carta Natal de una mujer

Probablemente tenga más que ver con como es nuestro personaje interno de la seductora, la amante y la mujer sexuada- aquella sirena que con su canto atrae a un otro. En la Carta Natal de un hombre, también pero a la vez muestra cual es el “tipo” de mujer que le atrae.

Muchas veces se suele dar en los vÍnculos amorosos un juego de proyecciones de luces y sombras. Donde uno identificado con una porción de su Carta Natal, proyecta la otra en el otro.  “El otro es un desconectado”  “El otro es posesivo o un celoso” El otro es demasiado sensible”  y así..

Luego al indagar en la carta natal se ve que ese otro está en la trama de nuestra propia carta natal.  Integrar los personajes internos ayuda a que más que un encuentro de polos opuestos sea un encuentro de dos iguales, dos pares que buscan un ENAMORACIERTO y no un ENAMORAMIENTO que se explote como una burbuja o que lleve al dolor.

Un amor sin “miento” es atreverse a mostrarse de forma genuina, incluso con nuestra sombra o aquel lado no tan “amable” porque somos eso, humanos completos y no sólo una máscara bonita.

Amar y transformar el enamoramiento en un ENAMORACIERTO . ES UN DESAFIO QUE VALE LA PENA EXPERIMENTAR.

 

Categories: vincularidad

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