Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido culpa,esa sensación de una profunda incomodidad con uno mismo, angustia e incluso vergüenza. La culpa nos ha impedido accionar o hacer algo que deseábamos, y otras veces nos ha coartado la capacidad de disfrute.

La culpa ha sido el gran compañero de nuestra sociabilización y el paradigma culposo como el gran y único organizador de nuestra cultura, el origen tal vez tenga que ver con un aspecto más religioso judeocristiano. La culpa no es buena ni mala, puede ser incluso un límite, lo que impide que nos dañemos sin medida los unos a los otros, sin embargo otras veces lejos de proteger, puede ser una cárcel, impidiendo realizar el propio deseo o perdiendo el disfrute al hacerlo con culpa, generando cierta mortificación, miedo, o desdicha. La culpa muchas veces se percibe como una sensación clara o consciente pero otras veces puede permanecer inconsciente y sin embargo, no por eso inocua.

Cuando la culpa es inconsciente

El sentimiento de culpa, tan vergonzante y tan secreto que termina por ser secreto para cada uno.

Hay veces que lo que nos da culpa resulta tan incómodo de percibir que termina no siendo percibido, pasando a la esfera inconsciente. Una culpa inconsciente puede generar autoboicot, conductas autodestructivas, accidentes y sentimientos negativos, ya que nuestra tradición judeocristiana vincula a la culpa, con un castigo, y ese castigo puede tomar distintos rumbos.  A veces la culpa se expresa con la forma de angustia, ansiedad, depresión, o incluso ataques de pánico.

Es importante para un proceso terapéutico incluir esta mirada y ver cuando la persona está expresando esa culpa a través de estos síntomas tan dolorosos.

Para el psicoanálisis la culpa puede estar relacionada a un circuito donde se fusionan placer dolor, culpa y castigo. Se explica como la constancia de un deseo que me hace responsable de un goce que nunca obtendré de manera impune. Muchas veces esa falta de impunidad, ese castigo es lo que a su vez provoca placer.

¿Interesante no?

La culpa y la necesidad de pertenencia

DESDE LA MIRADA SISTÉMICA DE LAS CONSTELACIONES FAMILIARES

Cuando somos chicos, nos sentimos seguros y parte de nuestra familia de origen, más allá de las condiciones de este. Al crecer, hay algo que ya no se siente tan pleno dentro de él, y es lo que nos mueve a crecer y salir del clan. La vida nos pide que nos independicemos de la familia de origen, que encontremos nuestros valores propios y nuestra independencia, en busca del destino personal y del poder experimentar nuestra individualidad, aquello que nos hace diferentes y únicos

La culpa puede encerrar el miedo a que no nos miren de la misma manera que antes, que no nos quieran o no pertenecer más a ese sistema. El sistema puede ser una relación de pareja, de amistad, un sistema laboral, un sistema familiar, etcétera.

La culpa puede aparecer cuando se duela la pertenencia, incluso sentir que se está haciendo daño o cuando se percibe que la familia de origen no acepta las decisiones personales y la elecciones de vida incluyendo la elección de pareja, uno inconscientemente puede boicotearlas ,en pos de seguir sintiéndose parte de la familia de origen.  Es importante concientizar esto para poder ir hacia una vida más libre y plena. 

Les comparto aquí un video que habla sobre la culpa desde la mirada de las Constelaciones Familiares.

Debajo en comentarios pueden dejarme dudas, comentarios o experiencias personales con este tema.

¡Abrazos!


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